Por Adán Bustamante
El domingo 22 de febrero de 2026, a las pocas horas de conocerse el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes —El Mencho— en la zona serrana de Tapalpa, Jalisco, México fue escenario de algo que los manuales de contrainsurgencia describen con un nombre preciso: operación de negación de área. Doscientos cincuenta y dos narcobloqueos en 20 entidades federativas, 51 sucursales bancarias incendiadas, tráileres atravesados en autopistas estratégicas y mensajes de terror dirigidos a la población civil. Lo que los medios describieron como “caos” o “represalia” fue, en términos doctrinarios, la ejecución disciplinada de un protocolo de contingencia perfectamente diseñado para degradar la capacidad de respuesta del Estado1.
Este análisis busca explicar con herramientas cuantitativas basadas en el modelo de Actividad Armada Significativa (SIGACT), la teoría de insurgencia criminal y el análisis georreferencial que he desarrollado sobre la evolución táctica del crimen organizado mexicano.2
El argumento central radica en que lo sucedido el 22 de febrero no fue la reacción espontánea de una organización descabezada, sino la activación de una estructura descentralizada, diseñada precisamente para sobrevivir —y responder— a la pérdida del liderazgo central3.
I. El Operativo Tapalpa: Una Kingpin Strategy con Consecuencias Previsibles
La Operación, ejecutada el 22 de febrero de 2026 por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) con apoyo de agencias de inteligencia norteamericana —incluyendo drones de vigilancia del Comando Norte de Estados Unidos—, fue la culminación de meses de trabajo de inteligencia que incluyó el rastreo de operadores financieros, jefes de plaza y miembros de la red de contactos del propio Oseguera Cervantes4. El resultado fue la muerte del capo más buscado del hemisferio occidental.
Sin embargo, este tipo de operación —la kingpin strategy— tiene una historia documentada de producir el efecto contrario al esperado. Como se tiene ampliamente documentado, cada golpe profundo a una estructura criminal de alta jerarquía ha generado lo que he denomininado una profecía autocumplida: a mayor presión estatal, mayor sofisticación táctica de los grupos criminales. Ejemplos sobran, por ejemplo, la caída de Arturo Beltrán Leyva en 2009 fragmentó su cártel pero dio espacio al CJNG. La segunda detención del Chapo en 2016 desestabilizó el occidente del país. Y el abatimiento del propio Mencho replicó el patrón con una rapidez y escala que ningún análisis previo había anticipado en su magnitud geográfica.
II. Aplicación del Modelo SIGACT: Leyendo el 22-F como un Evento de Actividad Armada Significativa.
El modelo SIGACT, desarrollado originalmente por el Departamento de Defensa de Estados Unidos para procesar datos de escenarios de conflicto en Afganistán e Irak, permite identificar patrones de violencia armada en lapsos témpora-espaciales definidos. Adaptado al contexto mexicano se desarrolló un modelo que evalúa el nivel de insurgencia criminal mediante la siguiente fórmula:

Aplicado al evento del 22 de febrero, las tres variables arrojan valores notables:
β1 — Actividad Armada: El dato más evidente. En términos SIGACT, 252 narcobloqueos simultáneos en 20 entidades en menos de 12 ho- ras constituyen uno de los niveles más altos de ARS registrados en un solo día en la historia reciente de México. Jalisco concentró 65 eventos, seguido por Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Colima — los cinco estados del núcleo operativo del CJNG.
β2 — Ingobernabilidad: Los incidentes en 23 municipios de Guana- juato, el aislamiento de Puerto Vallarta, la suspensión de vuelos in- ternacionales y el cierre de la autopista México-Puebla generaron un estado de ingobernabilidad territorial transitoria. Aerolíneas in- ternacionales desviaron vuelos a San Antonio, Texas; universidades suspendieron clases; cadenas de suministro se interrumpieron. En términos de percepción institucional —segunda variable del mode- lo— la señal transmitida a la ciudadanía fue: el Estado no puede garantizar seguridad el día que toma su decisión más importante en décadas.
β3 — Control Territorial: La distribución geográ6ca de los bloqueos no fue aleatoria. Como analizó Milenio, los bloqueos en Michoacán —Sahuayo, Zamora, Apatzingán— funcionaron como barreras defen- sivas para proteger rutas de escape hacia la Tierra Caliente.[6] En Zacatecas, los cortes en la carretera Zacatecas-Guadalajara y el cañón de Juchipila respondieron a la necesidad de aislar el corredor de conexión entre Jalisco y el norte del país. Esto no es vandalismo; es gestión de corredores de mando.
III. Patrones Tácticos de la Insurgencia Criminal: 22-F
Es importante señalar que los grupos armados criminales han adoptado ocho patrones tácticos observables en insurgencias armadas modernas. El 22 de febrero de 2026 permitió verificar, en tiempo real, la vigencia de ese marco analítico5.


HALLAZGO CLAVE
La distribución geográca de los bloqueos replicó casi exactamente el mapa de presencia territorial del CJNG del periodo 2016-2017. Es decir, los cinco estados que sufrieron bloqueos de mayor intensidad —Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Colima— corresponden con precisión al corredor histórico de control territorial del cártel identicado mediante regresión SIGACT. Esto sugiere que el evento no fue improvisado: fue la ejecución de un protocolo de contingencia que operó sobre una infraestructura territorial preexistente.
IV. La Diferencia Respecto a Sinaloa 2024: ¿Guerra Urbana o Disrupción Táctica?
Un punto analítico central es distinguir lo ocurrido el 22-F de episodios anteriores de violencia de alto impacto. Cuando los Chapitos respondieron a la detención del Mayo Zambada en julio de 2024, se produjeron combates urbanos prolongados en Culiacán con decenas de muertos, vehículos blindados y asaltos directos a puntos de control militar6. Eso fue combate urbano de alta intensidad.
Lo del 22 de febrero fue algo diferente: una operación de disrup- ción táctica distribuida, diseñada para maximizar el impacto terri- torial y mediático minimizando el contacto directo con las fuerzas de seguridad. Por lo cual, la letalidad directa en los puntos de bloqueo fue baja; el objetivo no era matar soldados sino paralizar al Estado, generar pánico y enviar una señal al mundo —y a las delegaciones que llegarían a México para la Copa Mundial de la FIFA 2026— sobre la capacidad operativa del CJNG.
En términos doctrinarios, la distinción es importante. La literatura sobre guerra urbana tiende a visualizar el combate en espacios construidos como el encuentro físico entre fuerzas antagónicas en calles, edificios y corredores. Lo del CJNG el 22-F fue una variante más sofisticada: el uso de la ciudad como teatro de operaciones psi- cológicas y logísticas, sin exponer a sus combatientes a una con- frontación directa con las fuerzas armadas. Es insurgencia criminal en su forma más madura.
V. Escenarios Post-Mencho: Lo que el Modelo SIGACT Anticipa
El mayor riesgo analítico tras el abatimiento del Mencho no es la represalia inmediata —ya ocurrida— sino la fragmentación del CJNG y sus consecuencias georreferenciables. Cada decapitamiento de liderazgo criminal en México ha generado una dispersión de la actividad armada hacia territorios con índices previos de violencia intermedia, exactamente el patrón que sigue a un vacío de poder.
El modelo SIGACT anticipa tres escenarios observables en el corto plazo:
Escenario A — Fragmentación con contienda sucesoria: Los yernos del Mencho y otros operadores regionales disputan el control de plazas en Jalisco, Colima y Michoacán. β1 (Actividad Armada) au- menta significativamente en el corredor del Pací6co sur; β3 (Control Territorial) se vuelve inestable. El paralelo más directo es la escisión post-Lazcano en los Zetas (2012).
Escenario B — Reestructuración federativa: Las células regionales consolidan autonomía operativa manteniendo la marca CJNG, reduciendo la dependencia jerárquica. β1 se estabiliza; β2 (Ingobernabi- lidad) aumenta en municipios del corredor Tierra Caliente-Bajío. El modelo de Los Chapitos respecto al Cártel de Sinaloa ofrece un referente comparativo.
Escenario C — Consolidación bajo nuevo liderazgo: Un operador de perfill bajo —probablemente con experiencia en logística financiera más que militar— emerge como coordinador. β3 se estabiliza; el CJNG mantiene presencia en 25+ estados pero reduce exposición operativa. Es el escenario menos probable a corto plazo pero el más favorable para la organización a largo plazo.

PROYECCIÓN METODOLÓGICA
La aplicación del modelo SIGACT requiere monitorear con especial atención los municipios del corredor Colima- Manzanillo-Apatzingán (rutas marítimas de importación de precursores), los ejes Guadalajara-Puerto Vallarta (infraestructura turística con Copa Mundial 2026) y la frontera Jalisco-Zacatecas (corredor hacia el norte). Un incremento en β1 en estos clusters sin un incremento correlativo en β3 indicaría escenario A; una estabilización simultánea de ambas variables indicaría tránsito hacia escenario B.
VI. Conclusiones: La Hidra y el Estado
En el Acto III de Macbeth el personaje reflexiona sobre la serpiente herida: “Herimos a la serpiente, no la matamos. Curará y será la misma mientras nuestra triste maldad sigue bajo el peligro de su prístino diente.” El abatimiento del Mencho fue un golpe real, probablemente el más significativo al crimen organizado mexicano en décadas. Pero la respuesta del 22 de febrero demostró que la hidra sigue viva.
Lo que el análisis SIGACT revela es que la respuesta del CJNG no fue espontánea ni desorganizada: fue la activación de una arquitectura de resiliencia táctica construida a lo largo de quince años de evolución bajo presión estatal. Cada operativo de captura de objetivos prioritarios, cada despliegue militar, contribuyó —paradójicamente— a perfeccionar la capacidad de las organizaciones criminales para sobrevivir exactamente a este tipo de golpes.
El verdadero desafío para el Estado mexicano en los próximos meses no es capturar al sucesor del Mencho. Es evitar que, como ocurrió después de cada decapitamiento previo, el vacío de poder detone una guerra sucesoria que eleve los niveles de actividad armada en pequeñas ciudades del corredor central del país justo cuando México recibe al mundo para la Copa Mundial 2026.
La lectura georreferencial que ofrezco en este espacio es una herramienta, no una profecía. Pero si el pasado es guía —y el modelo SIGACT sugiere que lo es—, las semanas que siguen al 22-F serán decisivas para determinar si México logró herir a la serpiente o simplemente provocó a la hidra.
Adán I. Bustamante Quintana es analista internacional especializado en estudios de seguridad, guerra urbana y dinámicas de conflicto asimétrico. Su trabajo se centra en el análisis estratégico de actores no estatales, con énfasis en la adaptación táctica, la disrupción territorial y el uso de herramientas geoespaciales en entornos urbanos complejos.
- FM 3-24. (2006). Counterinsurgency Field Manual. U.S. Department of the Army. ↩︎
- Bustamante Quintana, A. I. (2020). Insurgencias criminales y guerra urbana en Latinoamérica: Un análisis del impacto de la urbanización en la evolución táctica de las organizaciones criminales. Revista Iberoamericana de Estudios de Seguridad. https://doi.org/10.59057/iberoleon.20075316.20203556 ↩︎
- Bustamante Quintana, A. I. (2022). Los efectos de la Iniciativa Mérida sobre el proceso de transformación táctica de los cárteles mexicanos en insurgencias criminales. Tesis de Maestría en Relaciones Internacionales. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. https://repositorio.xoc.uam.mx/jspui/retrieve/bca239b8-76d2-4898- b040-6d0e67c677aa/200254.pdf ↩︎
- La Jornada. (1 de marzo de 2026). Los sigilosos pasos previos que dio el gobierno para la captura de ‘El Mencho’. ↩︎
- Bustamante, op. cit. ↩︎
- Milenio. (26 de febrero de 2026). Muerte del Mencho dejó pánico, mensajes de poder y fake news del CJNG. ↩︎
